Sólo somos si soy

Yo miro. Yo Muero.
Muerdo la vida
Y la mato

con cada concepto

Apaga el mundo.
Enciende la nada.*

¡Basta! ¡Basta he dicho! ¡Basta hemos dicho! Qué espanto de mundo y qué horror de tristeza. Espanto de sociedad y de ideas, de una búsqueda de una cuna dividida de sinsentido y envidia. Hoy hay que hablar de amor; del amor que nos inunda y que nos ahoga, del amor del que queremos depender pero que, en cambio, nos atrapará. Tenemos que hablar de amor y de elección, caeremos en redes, en muchas, difíciles de desenredar, pero elegiremos en qué tipo de redes queremos ser presos. ¡Tú eres libre! Tú decides.

La idea del amor romántico es tan perenne como las estrellas; lo reproducimos a cada paso, con cada palabra, con cada susurro. Pero no es algo inherente al ser humano, no. No nos hacen falta cuentos de hadas ni historias de princesas. No necesitamos ni una madrastra ni un príncipe azul, ni siquiera banda sonora de fondo que nos amanse como si fuéramos fieras. No necesito que alguien me salve, no necesito salvarme, no te necesito. No te necesito, no necesito ningún otro, no necesito una media naranja. Yo soy y siempre he sido; y ser, como Heidegger comprendía que se podía ser, es a través de la relación con el otro. Yo soy y sigo siendo, en cada relación con el mundo, pero no necesito esa relación para construirme, si no para construirnos; para construirte en relación a mí. Pero yo soy y siempre he sido.

¿Quién es el otro? ¿Qué es el otro? No es, nada es si no es siendo nosotros. Nada es, sólo pueden ser si somos nosotros quienes son con ellos. Es sólo en la estructura en la que nuestra relación se crea la que puede ser junto con nosotros. Porque conoces, pero no algo, sino a ti mismo a través de otro. Cuando creas, creas relaciones, creas estructuras; cuando conoces conoces relaciones, conoces las estructuras, que te llevan a más relaciones que son paralelas a la primera relación que tú mismo has establecido. Así en una red, una red que te atrapa, pero de la que tú eres consciente. Una red de nadas unidas sólo y únicamente por ti, parte imposible de negar de ti mismo. Y eres tu siendo el que provees el ser de lo demás. Sin uno no hay infinito. Sin yo no hay nosotros.

¡Basta de engaños!

¡Basta de que nos engañen!

El amor es relación, es conexión.

No es control. No es dominio. No es obligación.

Amor eres tú y como quieras ser.

 

 

*Poema extraído de MuerteApolinea

 

 

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