En las Garras de la Ciudad.

Vivimos rodeados de un gris que en ocasiones tratan de maquillar con un cierto tono de verdes para que no nos sintamos tan fuera de la naturaleza a la que en realidad pertenecemos. A lo largo de las calles, donde los altos edificios nos impiden ver el horizonte, guiamos nuestros pasos, siempre con prisa, hacia lugares definidos sin pararnos a pensar sobre lo que nos rodea a cada instante.

Todo el cemento que nos abraza, todos los seres que hay a nuestro alrededor, antes o después perecerán bajo las garras de esa naturaleza que ahora tratamos por todos los medios de aplastar bajo los adoquines. Y esa destrucción del tiempo sobre nosotros, seres efímeros que estamos bajo un cielo estrellado, podemos verla a cada paso que damos. Podemos ver como el tiempo hace su trabajo sobre cada una de nuestras obras y sobre nuestros propios cuerpos.

La basura se acumula en las esquinas, el polvo se posa en escaparates vacíos, la vejez se cruza constantemente en nuestro camino, destruimos la visión del horizonte, construimos progreso a base de perder lo que nos dio la vida: La Naturaleza. Podemos decir que vivimos entre Ruinas Constantes. La ciudad es una ruina que contiene ruinas en su interior.

Aunque intenten llenarlo de luz, de publicidad con cuerpos perfectos, se cambien los escaparates, la gente se vista a la moda, los carteles cambien e incluso alguna fachada se pinte, hay cosas que no cambian: el gris de las aceras, el resplandor de las farolas que impiden apreciar el cielo, o las líneas blancas de la carretera. Pero todo eso tendrá también un final, como lo van teniendo los edificios que poco a poco se van marchitando a nuestro paso.

Apolo pretende llenar los espacios y rincones de cada ciudad… y yo grito:

“¡CIUDAD! Me gustas cuando te apagas, porque estás como ausente.”

La ruina que construimos nos consume, pero también nos acuna y nos mece en una vida llena de placeres. Es por eso que debemos aprender a respirar a cada paso, a saborear cada instante de los que la ciudad nos ofrece. Usemos la ruina como la guía que nos acompañe a despertar los sentidos y descubrir los misterios de nuestra mente. Dionisos, ese dios reencarnado en el asfalto nos acompaña, es la sombra que nos guía en la ciudad. Aprovechemos sus enseñanzas. Disfrutemos, aun cuando sea en un intento desesperado de huida de las garras de Apolo. Disfrutemos de las Ruinas de nuestra Nueva Identidad como Comunidad.

“Bienvenida,
a la gran ciudad
llena de oscuridad de ojos ciegos.
Bienvenida,
al alboroto de las calles
y al ruido sordo de sus gritos.
Bienvenida,
Aquí donde los cancerberos de metal y cemento
mantienen atrapada la razón y la palabra.

Cuidado, querida.
Aquí Apolo nos ciega y nos hace suyos.
Y quienes huyen olvidan su naturaleza,
decidiendo ser lo que no son.

Yo por eso,
he aceptado caer en el pecado
de creer en la Verdad
del universo de tus ojos.”

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