Y tú, ¿Qué tienes Entre las Piernas?

No es para nadie un secreto que existe toda una mitología entorno a la figura femenina, ese eterno femenino del que a veces hablamos y que desgraciadamente marca parte del curso de la vida de la mitad de la humanidad. Existen innumerables tabúes entorno a la figura de la mujer, como la masturbación, sus órganos sexuales, lo que está y lo que no está bien que hagan, etc., un millón de factores que influyen en el modo en que las mujeres nos percibimos a nosotras mismas, y por supuesto, en el modo en que los hombres nos perciben. Las mujeres al igual que los hombres, somos seres poseedores de un cuerpo, de un cuerpo que nos inserta en el mundo y que hace de puente hacia toda experiencia, un cuerpo que en el caso de muchos se encuentra totalmente reprimido y que en muchas ocasiones es causa de vergüenza, de miedo, de desconocimiento y en definitiva, de sufrimiento.

“La digo porque creo que no decimos aquello que no vemos, no reconocemos o no recordamos. Aquello que no decimos se convierte en un secreto, y los secretos a menudo crean vergüenza, miedo y mitos. La digo porque quiero sentirme cómoda algún día diciéndola, no avergonzada y culpable”. (“Monólogos de la vagina”, Eve Ensler)

Símbolo Yoni o vagina en forma del mudra que puedes usar mientras meditas en tu poder femenino #streetart

Junto con la figura femenina nos encontramos un millón de silencios que todavía no hemos sido capaces de romper, porque sí, las mujeres tenemos la regla, vamos al baño, nos masturbamos, tenemos estrías, y a veces no lucimos el cuerpo perfecto que nos hacen creer que deberíamos tener, y toda esta realidad es parte de lo que se silencia cada día, de lo que no se dice porque provoca vergüenza, porque parece que está mal que sea así, pero: es así, es real. Luna Miguel aborda el tema de la masturbación femenina en su libro El dedo, donde encontramos testimonios de mujeres hablando sobre la primera vez que se masturbaron, sobre la importancia de este acto, sobre la repercusión y sin duda sobre la visión social que de ello se tiene. Eve Ensler en su libro Monólogos de la vagina muestra diferentes testimonios de mujeres hablando sobre sus vaginas, mujeres que hablan de violaciones, de abusos, de como nunca han tenido un orgasmo, mujeres que se ven obligadas a hacer cosas que no quieren hacer para satisfacer a sus maridos. Mujeres reales que sufren la represión a la que está sujeta la figura femenina, que se ven arrinconadas por lo que la sociedad dicta que está y no está bien que hagan, por como el hombre se encuentra por delante de la mujer y es más importante su satisfacción que la nuestra.

“Digo «vagina» porque he leído las estadística, y les están ocurriendo cosas malas a las vaginas de las mujeres de todas partes: 500000 mujeres son violadas todos los años en Estados Unidos; 100 millones de mujeres han sido mutiladas genitalmente en todo el mundo; y la lista continúa. Digo «vagina» porque quiero que se ponga fin a estos horrores. Sé que no dejaran de ocurrir hasta que reconozcamos que sucedan, y la única manera de conseguirlo es capacitar a las mujeres para que se atrevan a hablar de ello sin temor a sufrir castigo o a ser objeto de venganza.

Da miedo decir la palabra. «Vagina.» Al principio tienes la sensación de estar atravesando violentamente una barrera invisible. «Vagina.» Te sientes culpable e incómoda, como si alguien fuese a derribarte de un golpe. Entonces, después de haber dicho la palabra cien o mil veces, se te ocurre es que tu palabra, tu cuerpo, tu lugar más esencial. De repente te das cuenta de que toda la vergüenza y la incomodidad que has sentido hasta entonces al decir la palabra ha sido una forma de silenciar tu deseo, de minar tu ambición”. (“Monólogos de la vagina”, Eve Ensler)

Neon shaped like uterus with boxing glove ovaries as art by Zoe Buckman

Deberíamos romper los silencios empezando por todas y cada una de nosotras, desmentir los mitos que se tienen al respecto, mostrar a los hombres la realidad que hay en nosotras y luchar contra todo aquello que nos ata y perpetúa la situación en la que vivimos. Diariamente recibimos miles de imágenes de mujeres totalmente sexualizadas, se nos presenta como objetos que se pueden usar y esto, como bien se muestra en Miss Representation, documental sobre la imagen de la mujer en Estados Unidos, provoca que la violencia, si somos un objeto, si perdemos nuestras cualidades humanas, nuestros sentimientos, entonces podemos ser ultrajadas, maltratadas, violadas, etc., por todo ello es hora de romper los mitos, de gritar VAGINA, si es lo que deseamos, si es lo que necesitamos, de liberarnos de un millón de ataduras que nos limitan a la hora de ser, y de hacer.

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