el momento de gritar basta ha llegado…

vuelve el pensamiento como modo de vida

 

 

El Equipo 

 

NEREA BLANCO MARAÑÓN 

Capitana del Barco a la Utopía
-SuperWoman-

 

¿Quien soy?

En 1987 llegué a este mundo. Dicen de mi que soy una persona valiente, aunque yo me considero una loca en un mundo demasiado cuerdo. Esto es: con demasiadas cuerdas que constriñen. Me gusta vivir el momento, contarlo, exprimirlo, y sobre todo… reír. Reír es mi mayor vicio. Sin duda.Y sí, lo confieso: Nietzsche es mi mayor fetiche.
Soy licenciada en Filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid y a mediados de 2015 en un arranque de lucidez, valentía o de locura… uní mis tres pasiones: La belleza, el humor y la filosofía para crear “El Apellido” que ahora llevamos tantos.

¿Dónde estoy?

Estoy soñando. Estoy viviendo lo que hace algunos años me parecía algo impensable. Estoy… en un mundo lleno de sonrisas, pensamiento, belleza y gente que arropa ideas que cada minuto salen de mi cabeza. Estoy descubriendo que se pueden matar tópicos… ¿y lo mejor? ser feliz con ello.

¿A dónde voy?

Voy a caminar y a volar, tratando de que muchos más vuelen lo más alto posible. Camino hacia el horizonte de la Utopía

 

  

 

AINHOA RODRIGUEZ MUGURUZA

Te atrapará en sus Redes
-SpiderWoman-

 

¿Quién soy?

Soy una niña del día cero del milenio, pero no, no he nacido en el 2000. Nunca he sido coherente con quién soy – ¿era, seré, somos? -; mi identidad parece querer guillotinarse cada vez que me distraigo y, si aquí escribiera una definición de mí misma, me odiaría dentro de unos días por haberos mentido. Leo, estudio y escribo; escribo mucho y no siempre bien; vosotros sois las víctimas de mi pasión por las redes sociales y la comunicación.

Estudio Filosofía en la UPV/EHU. Y no, no me preguntéis por qué porque yo nunca quise saberlo. Sólo pensé que, sin detenerme en sus pros y contras, sólo con el corazón, no habría nada que echarme en cara si me equivocaba. Y, aquí estoy, viviendo la aventura de mi vida.

¿Dónde estoy?

Estoy en mis imposibles de hace unos años. Estoy de camino a una gélida aventura más al norte de lo que nunca hubiera pensado, sobrevolando el Atlántico con el corazón en la mano y pensando en lo mucho que me ha dado perderme un día y encontrarme en un amor de Filosofía.

¿A dónde voy?

Ahora estoy sentada, así que, supongo, no voy a ningún lado. Pero, quizás, dentro de unos segundos todo esto cambie y mis decisiones desaparezcan: quizás acabe en un círculo incierto rumbo a ninguna parte – o no, ¿es que alguien puede perderse en un círculo?