Sobre Feminismo

A lo largo de mi vida he pasado por muchas etapas. Pero siempre me he considerado alguien con capacidad crítica y amor por la justicia. Una justicia que a diario se ve aplastada por una sociedad llena de odio, iras, mentiras… Que empiezan en el gobierno y continúa en el resto de capas: el colegio, la casa, los “amigos”, el trabajo… Siempre andamos pisoteando al de al lado. Pisamos todo lo que nos rodea: humanos,humanas, animales, el planeta en el que vivimos…

Por circunstancias de la vida, me he juntado con gente crítica y no tan crítica y a día de hoy he de señalar que el término perroflauta es demasiado utilizado por gente de las nuevas generaciones que no entienden la lucha por un sistema más justo. Y por lo tanto pertenecen así a un sistema que ellos mismos perpetúan y que, sí, es un sistema patriarcal.

Cuando hablamos de que vivimos en una sociedad capitalista, nadie se sorprende y es aceptado sin rechistar. Sabemos cuales son los mecanismos del capitalismo y qué elementos le hacen ser un sistema injusto… pero también perpetuamos dicho sistema. Estamos dentro de él y sus garras y nos resulta imposible salir de él.

Pero ya Marx nos avisó de que el mundo se mueve por la infraestructura (el mundo de las acciones materiales) y lo que denominó la superestructura. No todo son acciones, sino que hay una parte del sistema que es lo que no vemos, que es la parte de las ideas. La sociedad tiene una cohesión debida a estos ideales, de modo que tienen una cultura, lenguaje, religión o creencias que lo mantienen unido. Esta superestructura justifica las acciones y es en cierto modo el motor de que las cosas se hagan como se hacen. Hay un pensamiento colectivo, como puede ser: “el capitalismo y la democracia son los mejores sistemas de organización social conocidos y es mejor esto que cualquier otra cosa”. Esto es algo que nos enseñan a creer y que no cuestionamos… hasta que nos da por cuestionarlo. Y hay quien no lo hace nunca. 

Y es en este contexto de la superestructura donde tiene cabida explicar qué es el patriarcado. Y es ese sistema de creencias que no siempre están en la superficie, que provoca que el poder esté en manos de hombres de raza blanca. Que haya sido así durante toda la Historia que nos han narrado.

Y como parte de la superestructura, está sujetada en nuestras cabezas con justificaciones, argumentaciones… Damos razones y acciones para que tal superestructura se mantenga, porque eso es lo que hace el sistema. Es una dialéctica entre lo que pensamos y lo que decimos. Y para cambiar las cosas, hay que cambiar tanto las acciones como el pensamiento mismo.

En este sentido aparece enmarcado el feminismo, movimiento que ve la injusticia plasmada en sus propias carnes. Ve la opresión de un género sobre otro por el simple hecho de ser “diferentes”. Lo mismo pasó con el racismo. Los oprimidos salieron a gritar que no querían que su diferencia por no ser “la raza blanca” les llevara a tener menos oportunidades, ser marginados… Ser relegados a otro plano. Y eso ha pasado con nosotras hasta el día de hoy. En la Historia puede verse que no aparecemos prácticamente, como si nuestro papel fuera únicamente el de madres y esposas, un papel privado a una casa, junto al marido que tiene un papel público en la sociedad. Y aquellas que se salían de la norma establecida han sido catalogadas como brujas y quemadas en la hoguera, por ejemplo.

El feminismo nace para liberarnos de una opresión de este sistema patriarcal. Una opresión que puede verse claramente cuando vemos las noticias y vemos la violencia de género. El hombre se siente poseedor de la mujer (Recordemos a Loquillo con su canción crítica a este respecto… “La maté porque la amaba, la maté porque era mía”), y eso sumado a una serie más de fundamentos del patriarcado, es lo que le lleva a asesinarla.

Vivimos en un sistema en el que todos estamos dentro y permitimos que se mueva bajo unas reglas, bajo una serie de acciones y actitudes que se denominan machistas, en tanto que son propensas a que el patriacado ese conjunto de hilos invisibles que pueblan nuestras cabezas se siga perpetuando y que permiten que existan unos marcados roles y estereotipos bajo los que movernos. Las mujeres son dulces y compasivas. Los hombres son racionales y fuertes… Son dos ejemplos de cómo el sistema nos cataloga según nacemos con un sexo u otro. Nos mete dentro de un género y nos dicta las actitudes correctas según quien seas. Esta cuestión no es algo que se vea de manera directa, sino que se descubren los hilos cuando te paras a mirar el cuadro completo. ¿a qué juegan los “chicos”? Aprovechad y mirad los catálogos de juguetes…  ¿a que juegan las “chicas”? Como señala Simone de Beauvoir, “No se nace mujer. Se llega a serlo.” Y en este sentido, ser mujer, es ser la oprimida y la que recibe las palizas y la que se queda en casa recluida. Pero no solo es la mujer la que llega a ser lo. El hombre también está determinado por el contexto social. Eso sí, para ellos, llegar a ser hombres, es tener la posibilidad de cobrar más por el mismo trabajo, tener más facilidades para llegar a altos cargos o ser la figura más representada en la Historia. (¿Cuantas filósofas o científicas se han estudiado en el instituto? Y existían eh! Que no es que no hayan existido…).

Ante este sistema en el que el pensamiento está plagado de estereotipos, hay que aprender a ser crítico para ver las diferentes opresiones y cambiar nuestra actitud buscando un sistema más justo en el que raza o género no afecten a las personas. Porque ante todo somos HUMANXS.

A día de hoy muchxs jóvenes no entienden nada de esto y no se consideran feministas porque asocian feminismo, no tanto con un movimiento a favor de la igualdad, sino que ven una actitud hostil constante ante todo y no terminan de ver el quid de la cuestión.

Es cierto que el machismo impregna todas nuestras acciones, porque son los hilos que permiten que el sistema se perpetúe. Pero actualmente mi pregunta es… Realmente el parecer alguien hostil que todo le parece mal, es la mejor actitud? Quienes ya han visto los hilos que todo lo atan (podemos pensar si queremos en cadenas y en la cueva de Platón) querrán salir huyendo de ahí como sea. Pero.. Que pasa con los que quedan atados abajo? Van a ser castigados y vilipendiados porque no ven las cadenas? O deberíamos ser más calmados y tratar de mostrar esas cadenas para que puedan liberarse?

Mi postura es claramente que desde la crítica a todo sin el contexto suficiente es difícil que los que están aún en la cueva puedan encontrar sentido a tanto grito, queja y una postura demasiado agresiva. Que es comprensible cuando ya se está dentro del contexto… pero que no se entiende desde el otro lado. ¿Qué es cierto que las cosas duelen? ¿Que la libertad debe ser un derecho? Sí. Pero que el dolor y la rabia no sean tu única arma. Porque aquello que te molesta, te controla. Y… ¿no estamos buscando la liberación? En estos momentos quiero pensar en el lado oscuro… Ese al que vamos si nos dejamos llevar por la ira y el odio. Y eso es lo que ven muchos hombres y mujeres en este movimiento. Un odio, una crítica a todo aquel que aun no se ha puesto de su lado… Y en ese sentido creo que tenemos que mirarnos por qué tantos hombres se sienten odiados, por qué la visión desde fuera es de que nada tiene sentido. Y es cierto, el sistema con sus medios de comunicación masivos no permiten que el estatus quo se modifique. Porque el feminismo ataca a las estructuras del pensamiento y eso, afecta a todos los ámbitos. Pero.. ¿Que pasa en las redes? Igual ahí podíamos tener más control… Así que… Aprovechemos. ¿No?

Dentro del feminismo hay constantes críticas de unos bandos a otros, como sucede  dentro de la izquierda. Y eso perjudica igualmente al movimiento que busca la igualdad… ¿Cómo puede haberlo si nosotras mismas nos atacamos constantemente? Yo misma caí en ello al publicar un artículo en el que no aceptaba como se estaban comportando muchas feministas que veo a mi alrededor… Y en ese sentido, es cierto que puede hacer un flaco favor el diferenciar más… O a lo mejor no. A lo mejor es que hay que dejar de ver el feminismo como un todo y hablar más habitualmente de feminismos.

En cualquier caso, creo que toca hacer autocrítica y pensar por qué tantas jóvenes no entienden nada, o les parece una tontería, o por qué a tantos hombres le dices la palabra patriarcado y le dan arcadas en plan “ya estás otra vez con tus paranoias”. Hay que pensar por qué hay tanta sociedad aun encadenada y cómo liberarla.

En ese sentido, igual hace falta un feminismo para dummies, un acercamiento más explicativo… Aunque la verdad duela, y ver las cadenas vaya a a ser algo molesto… Igual ser caballo de Troya puede ser más efectivo y no se ve tanta agresividad, mal humor, crítica a todo por igual (aunque todo esté impregnado de un sistema injusto)… y dar mayor contexto y visibilización de los “hilos del patriarcado”.

Yo no es que sea la mujer del brilli brilli ni tenga ganas de pasarme el día feliz, soy de las que aman su lado oscuro y que sabe que la vida no es un camino de rosas (ni quiero que lo sea). Odio el buen rollo de mr.wonderfull, coaches y demás positivistas… pero si me dais a elegir, prefiero una revolución desde el amor y la fraternidad entre todxs que una lucha agresiva que nace desde el odio. ¿Cómo hablar de igualdad desde la rabia? ¿Cómo buscar la libertad si no es desde el amor a ella misma y a nosotros mismos? No soy amante de Platón, pero en ese sentido sí. Dialoguemos, sumemos, amemos, desencadenemos… Entre todas y todos podemos llegar a un mundo más justo.

Que el camino hacia la utopía no nos separe.
Que la utopía sea el motor de cambio y que la unión haga la fuerza.

¿Qué podemos llevarnos de esta lectura? 

 Tres definiciones:
  • Feminismo es: búsqueda de igualdad. Nace desde el género que se ha visto oprimido (las mujeres) y buscan su libertad dentro del sistema.
  • Patriarcado: Sistema de creencias en el inconsciente colectivo que permite que se sigan perpetuando los estereotipos y roles de poder en el que el hombre es el que tiene acceso a los puestos de poder.
  • Machismo: Es lo que realmente vemos, en tanto que se refiere a las acciones. Son aquellas que perpetúan el sistema injusto al que estamos todos sometidos.
Cuatro opiniones sobre las que reflexionar:
  • Ir a la raíz del problema, esto es, el ser radical, no debe estar reñido con el buscar una forma no agresiva de enviar el mensaje.
  • Hay muchas maneras de atacar el machismo de tal manera que destruyamos el entramado de hilos del patriarcado… y en ese sentido nacen muchos frentes que defienden que su modelo de destruir las cadenas de la caverna, es la mejor. Eso genera ruido, confusión y el mensaje final no llega claro.
  • Creo que aun queda una gran labor que hacer en cuanto a comunicación, debemos conseguir mostrar esas cadenas al mundo.
  • Salgamos del dolor de ver la esclavitud y ayudemos a todos a la liberación. Mi propuesta es: enseñemos a cada persona cómo son sus cadenas, con la calma, y dejemos que la libertad recorra sus venas y se libere de ellas como considere adecuado. ¿Que será doloroso? Seguro. En ese sentido el feminismo debe resultar incómodo. Por mostrar la verdad, pero no porque sus formas o mensajes sean en exceso agresivas.

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