La La Land y la Muerte de la Filosofía

“La gente ama lo que a otros apasiona.” 

Lo hemos hecho: hemos caído en la trampa del cine y, sobre todo, de la película musical La La Land protagonizada por Emma Stone y Ryan Gosling. Y, ¿qué esperábamos encontrar en una película musical? No os vamos a mentir, las películas musicales nos encantan: bailar, cantar una canción, pueden ser suficientes para que una película pase de ser una película normal a una película con garra. Pero, sobre todo, para que una película tenga algo de lo que hablar… debe tener un ¡clic! Sí… ¡un clic! Algo que te haga pensar, que te haga transportarte a una idea, a un concepto, lejos de la película y muy muy cerca de tus más profundos pensamientos.

¿Hemos encontrado ese clic, ese argumento que nos traslada y nos hace olvidar que estamos rodeadas de butacas de cine de color azul para bucear en lo más inhóspito de nuestras ideas? Sí. La La Land lo ha conseguido. Y es que La La Land nos propone un argumento sobre renacer, sobre volver de una derrota y volver con más fuerza que nunca.

¡clic!

Tranquilos, no os haremos ningún SPOILER. Y, no, no os vamos a mentir: en ningún momento de la película se nombra la palabra “filosofía”. Entonces, ¿por qué hemos decidido centrarnos en esta película y no en otra que verdaderamente se dirige al tema de la filosofía y la necesidad de una Educación Filosofía? Pues porque ver La La Land fue divertido y porque nos transporto a la idea de que, al igual que los protagonistas de la Filosofía renacen de sus cenizas, también pueden hacerlo la Filosofía.

Una de las líneas argumentativas que nos ofrece la película La La Land es la del resurgimiento de la música Jazz. En la película, encontramos las dificultades que encuentra un músico de jazz tradicional para ayudar a desarrollar y a recuperar el jazz clásico. Sin embargo, la recuperación de ese jazz clásico lleva al protagonista a más de un dolor de cabeza. Y es que, el Jazz, al igual que la Filosofía, ha sido considerado como una reminiscencia del pasado de la que no hacía falta preocuparse. Es decir, la Filosofía ha estado ligada a la historia, a un pasado que había que explicar y la modernidad y muchas de las tendencias de esa modernidad han decidido descartar la necesidad de esa Filosofía, de la misma manera que han intentado descartar la necesidad del Jazz.

Sin embargo, como decía Kant, la mayor belleza es aquella sin objetivo aparente. ¿Qué necesidad tiene la Filosofía? ¿Debemos necesitarla?

En la película, encontramos tres de las diferentes posiciones que podemos adoptar en la defensa de una disciplina y en la reclamación de la importancia de un campo del conocimiento como la Filosofía.

Interminable Tradición

El actor Ryan Gosling es el claro ejemplo de un personaje enamorado de la tradición. Ante la idea de recuperar el jazz, Gosling propone la idea de volver a las raíces del jazz más clásico e intenta llevar sus sueños a la realidad a través de un bar dedicado a la música jazz en directo. Esta idea de un jazz clásico se basa en la tradición y en el reconocimiento del legado de aquellos que consiguieron que la música jazz fuera apreciada y se le diera valor de alguna manera.

La defensa de la Filosofía, de la misma forma, ha sido vista por muchos académicos como la necesidad de volver a poner sobre la mesa los autores clásicos de la disciplina, demostrando la importancia de autores como Platón o Aristóteles y la utilidad de sus ideas para la vida moderna. Esta postura nos devuelve a la historia y nos explica de qué manera podemos enfrentarnos a nuestro futuro sólo a través de la comprensión del presente. Por el contrario, ¿a dónde nos lleva una postura que nos retrae a nuestros principios? ¿Qué ganamos o qué gana la Filosofía si recurrimos a sus bases intocables para avanzar en ella? ¿Dónde queda la crítica filosófica si sus bases se aceptan de manera dogmática?

Bienvenido a la Revolución

Y, como siempre… ¡llegó la Revolución! Durante la película, encontramos un personaje recurrente en el que se refleja la necesidad de un cambio de ciento ochenta grados en lo referente a la música jazz y a la manera en la que esta música llega a las nuevas generaciones. ¿Un bar de jazz? ¿Para qué? Este argumento expone que el jazz no puede – y no debe – quedarse en un bar, el jazz no puede quedarse entre dos paredes.

La Filosofía no puede existir sólo entre dos paredes como un pájaro que queremos enseñar y del que queremos presumir pero que no dejamos volar.

La síntesis del Tiempo

¿Cuál sería el punto medio entre estas dos respuestas a la necesidad de conservación de una disciplina, de un arte, de la música jazz o de la Filosofía?

¡Os dejamos responder a vosotros! Decidnos en los comentarios de esta entrada cuál es la postura que encontráis más factible o si habéis encontrado otras ideas relacionadas con la Filosofía en la película La La Land.

 

¡ACUDE A NUESTRO EVENTO SOBRE LA LA LAND!

¡plazas limitadas!

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