La Filosofía de la Calle

Al mirar las calles de las ciudades, me da la sensación de que ellas tienen que contar una historia, tan compleja y devastadora como la de cada uno de sus habitantes. Me gusta imaginar la ciudad como un ente vivo, como un ser que actua… Una ciudad que se mueve sigilosa, como las serpientes, en zig-zag entre las casas y las carreteras: invisible y a la vez tan evidente para los transeúntes que recorren sus calles una y otra vez cada día.

Vivir en el Contraste

Una ciudad que de viva desaparece. Una ciudad que, como sus habitantes, guarda recelosa sus más oscuros secretos y muestra sus contrastes, coloridos, relajados en un alma oscura pero, al mismo tiempo, vibrante.

El Hombre a merced de la Ciudad

Una ciudad que se desentiende de lo humano, del Hombre que en el humo y en los tubos de escape desaparece. Una ciudad que muere en la naturaleza y que renace en grito, renace cual fénix de entre sus huesos para construirse una vez más.

Una Vida de lo Imposible

Una ciudad como la de Alicia a través de la madriguera: tan imposible que pensemos que estamos soñando.

Palpitante bullicio

Del que sólo puedes sentir en tus oídos.

Visión sin Fin

Como el humano que la construye, una ciudad de ambición infinita, de finales interminables y de preguntas sin respuesta.

¿Qué ciudad?

Una ciudad que envejece con sus habitantes y que nunca es la misma.

¿Qué ciudad?

¿Quién?

En en reflejo de un espejo.

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