La educación nos hace libres

La educación es como un arma de destrucción masiva, pone a trabajar esa poderosa herramienta que tiene el ser humano: la MENTE. La educación nos pone a PENSAR, y cuando el ser humano piensa, transforma el status quo, derrumba sistemas, crea otros nuevos. El pensar reforma y revoluciona, por eso es lo primero que se censura cuando alguien quiere mantener el poder.

Pocas autoridades, autoritarias o democráticas, están dispuestas a alimentar el pensamiento crítico de los colectivos sobre los que gobiernan. Esto simplemente es una amenaza potencial para su mando. Mientras las autoridades dictatoriales anulan la libertad de pensamiento y expresión de un solo zapatazo, las democráticas, usando métodos más sutiles, exprimen los fondos dirigidos a la educación, con la excusa de que siempre hay otras necesidades más importantes que atender. La diferencia, al final, no es sustancial, sino de grados. Ambas autoridades censuran, solo que unas más de forma abierta y directa, mientras que las otras lo hacen con más diplomacia y discreción.

Pero no veamos a las autoridades o los políticos como extraterrestres. Lo que ellos hacen de forma pública es solo un reflejo de lo que cada uno de nosotros hace de forma privada, en nuestros pequeños mundos sociales. ¡Si, si! Nosotros también nos valemos de nuestro pensamiento para mantener el control que tenemos sobre nuestras vidas, nuestros entornos, en nuestros trabajos, y pare de contar. Decimos que somos mente-abierta, libre-pensadores, pro-dialogo, pero, de verdad, ¿a cuántos les gusta que sus ideas y creencias –las más profundas- sean criticadas y derrumbadas? ¿a cuántos les gusta ceder su puesto o posición a otro que tenga ideas distintas a las de uno? ¿Cuántos izquierdistas o de derechas están dispuestos a bajar su soberbia y escuchar –de verdad, abiertamente- los planteamientos del otro? ¿Cuántos ateos son capaces de escuchar los argumentos de los creyentes, y a la inversa? ¿Cuántos de nosotros no nos rodeamos únicamente entre círculos de gente que piensa parecido, para no ver refutado nuestro sistema de ideas/creencias?

El problema con el pensamiento es que lo empleamos NO como una herramienta creativa, que nos de alas, sino como una herramienta de manipulación y control, y ponemos la educación al servicio de esto. Es decir, utilizamos la educación no para despertar la capacidad crítica, sino para dogmatizar, e ir reforzando generación tras generación el mismo sistema cerrado de creencias, donde solo se asiente, nunca se refuta. Al final, el simple acto de saber o no saber no nos da alas, lo que nos la da es la MANERA que tenemos de PENSAR.

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