¿Cómo ser un Filosofer profesional? Enfrentarse a una disertación filosófica

¡Bienvenido al viaje hacia ser un Filosofers profesional!

Sí, tú, al otro lado de la pantalla, te queremos en nuestro equipo, en el equipo Filosofers; un equipo a favor de la filosofía, de las mentes inquietas y de lo filosóficamente incorrecto. ¿Te vienes?

¿CÓMO ENFRENTARSE A UNA DISERTACIÓN FILOSÓFICA?

Vale, de acuerdo, has llegado hasta aquí
1) Por curiosidad
2) Porque alguna vez te has encontrado la apocalíptica situación catártica y catatónica en la que, folio en blanco acechante, eres víctima de una de las tareas más complicadas para cualquier Filosofers en construcción: el ensayo (o la disertación para los Filosofers más jóvenes)

Y, ¿qué os vamos a decir del ensayo? Lo primero de todo: paciencia. De la misma manera que un postre no se cocina antes de tiempo, toda reflexión filosófica necesita sus fases y momentos para poder hacer de ella un viaje brillante a través de tus ideas. A poder ser ecológico, de los que no contaminan, ya sabes, esos de crítica constructiva y poco odio.

Hay dos maneras en las que acercarse al la disertación o al ensayo filosófico y podrás decidir entre las dos dependiendo cual sea tu situación ante el tema o ante la tesis a desarrollar. Vamos a centrarnos, sobre todo, en disertaciones bajo pedido. (Sí. Lo sabemos, lo mejor sería ser libre de escribir sobre lo que queramos, cuando queramos y como queramos pero… la realidad es que somos, en un principio, ensayistas bajo pedido, lo que no está mal si con ello aprendemos a como ser buenos disertadores freelance).

La primera situación ante la que podemos encontrarnos es que conozcamos el tema sobre el que tenemos que disertar y que además tengamos tiempo y posibilidad de buscar fuentes extra para desarrollar nuestra tesis. Esta es la mejor de las situaciones en la que podríamos encontrarnos porque tenemos todos los ingredientes para que nuestro postre sea, al menos, comestible. En ese caso, empezamos:
1. Relaja esa cabeza y acota tus ideas. No todo el campo es orégano pero como no le pongas un límite a las fuentes en las que quieres buscar, el campo bibliográfico filosófico puede convertirse en un arduo viaje desde la Comarca a Mordor. Piensa el tema sobre el que quieres escribir y hacia donde quieres desarrollar la tesis. Ten claro su desarrollo y ten en cuenta que normalmente tendrás un límite de espacio o de palabras.
2. Las bibliotecas están para ayudarte. Los seres humanos no somos contenedores infinitos de conceptos e ideas y es comprensible que no tengamos toda la información que quisiéramos sobre un tema concreto. Deja Internet a un lado (donde puedes encontrar de todo menos contenido fiable… -¿Alguien ve la ironía de esta frase en un post web, por favor?-) y vete a la biblioteca más cercana. Incluso busca en su archivo si tienen interpretaciones ya hechas sobre el mismo tema e intenta usarlas de base. Aprenderás más. Leeras más. Y vestirás tu trabajo.
3. No tengas miedo a presentar tus propias ideas (pero con cabeza, ¿eh?). Comparaciones. El trabajo fácil de un filosofo es el de comparar dos personajes, dos corrientes, dos propuestas, dos éticas .. dos LO QUE SEA. Está bien, no vamos a negarlo, y si es eso lo que os piden, tiene un curro de la leche; pero si no, experimentad e intentad proponer ideas VUESTRAS. Únicas y extremadamente valiosas.
4. Sé original. La Filosofía está para que juguemos con ella y, en muchas ocasiones, un tema no nos es atractivo porque los acercamientos que hemos tenido hacia el mismo han sido demasiado académicos (y, sí, aburridos). ¡Mezcla y haz un cóctel explosivo! Intenta unir temas clásicos filosóficos con noticias de plena actualidad, incluso ámbitos que no tengan nada que ver (aparentemente): ”Platón y los videojuegos”, “Alicia en el País de las maravillas y la Lógica Aristotélica”. Prueba y disfruta de tus propios pensamientos sobrevolando tu cabeza.
5. Pon tus pensamientos en orden y construye algo que tenga sentido. Russell dijo que los Filósofos somos ingenieros de conceptos y, claro, todo ingeniero sabe que el mejor de los edificios se construye con unos buenos cimientos. Piensa qué ideas quieres presentar como punto de partida y a donde quieres llegar con ellas y, sobre todo, intenta que al leer tu profesor sienta y pueda ver todo el camino hacia tus conclusiones.
6. Sintetiza. Si bueno y breve dos veces bueno. “Pero es que a mí mi profe me dice que ponga todo lo que quiera y que mejor que sobre que que falte”. Pues no. Mentira. Los profesores de Filosofía pueden, de media, leer veinte o treinta disertaciones o ensayos al día además de los documentos que tienen que leer para sus propias investigaciones, DEJAD DE PONER PAJA EN LOS TRABAJOS PORQUE SE NOTA. Si es breve pero bueno y con un contenido trabajado, será un buen trabajo. (Ahora Filosofers, no me hagáis trabajos tamaño Twitter, un poco de fundamento).
7. Escríbele una buena bibliografía a tu profesorx y será tuyx para toda la vida. La bibliografía no es la guinda del pastel, es LA NATA DEL PASTEL, y sin ella tu pastel estará seco y difícil de comer. Una buena bibliografía es la mitad de la nota: aseguras a tu profesor que sabes buscar en diferentes fuentes y que te has esforzado por encontrar más información acerca del tema.
BONUS. Word tiene la maravillosa opción de haceros la bibliografía (sí, chicxs, en APA, Chicago o en todo lo que queráis) entrad en la pestaña “Referencias” de vuestro documento y ahí encontraréis todas las herramientas para hacer una buena bibliografía. Sólo tenéis que meter los datos y… ¡voilá! ¡Travesura realizada!

La segunda situación ante la que podemos encontrarnos es la de no tener absolutamente ni idea del tema sobre el que tenemos que escribir y, lo que es peor, que no tengamos posibilidades de ir a otras fuentes para poder, desde ahí, encontrar conceptos que nos ayuden. Este tipo de casos se dan en los exámenes ( los Filosofers más experimentados se acordarán de su Selectividad y de su “ciencia o poesía” de Ortega y Gasset). Estos casos son un reto para cualquier filósofo, no sólo para los más novatos; pero recuerda que no partes de la Tabula Rasa de Locke, tienes muchos conceptos que puedes utilizar para hacer de tu reflexión una buena pieza filosófica.

1. Recolecta conceptos o reflexiones parecidas en tu memoria. Lo sé. No me mires así. Ya sé que un examen no es la mejor situación para ponerte a rebuscar en los rincones oscuros de tu esférica mente, pero intenta echar mano a aquellas reflexiones que tu profesor te regalaba en clase para intentar ofrecer una base teórica.
2. El autor cuya tesis tienes que desarrollar es tu mejor amigo. Normalmente, las disertaciones son intentos de desarrollo de una reflexión filosófica partiendo de una idea o una cita de un filosofo. ¿Sí? Pues cásate con ese filósofo porque lo vas a necesitar para las próximas 1500 palabras. Intenta recordar toda la información que sepas sobre el autor y adapta esa información al tema de tu reflexión. Si la reflexión es sobre el sistema de gobierno que proponía Platón intenta recordar su visión del bien (y la Alegoría de la Caverna, que para todo queda bien, para qué vamos a negarlo… República VII, por cierto) y si es sobre Descartes y su cogito, siempre puedes hacer un recorrido sobre su búsqueda del método perfecto.
3. Si la tesis no es sobre un autor sino sobre una corriente de la que no tienes ni idea, aquí sí, compara. Compara esa tesis con cualquier otra corriente que tenga una tesis parecida o, incluso, contraria. Equilibra la falta de información que tienes sobre una corriente siendo el sabio absoluto de la otra, porque, al fin y al cabo, tu profesor sólo quiere ver que has aprendido algo.
4. Si tu tesis no es ni sobre un autor, ni comparable con ninguna otra corriente, Filosofers mío, todavía queda un cartucho por quemar. Tírate de cabeza a un análisis terminológico de la tesis. Si en la tesis encuentras palabra como “felicidad”, “bien”, “poder”, “religión”, “ética”, “ser humano” y un largo etcétera, hazte todas las preguntas existenciales que nunca te propusiste. ¿Qué significa ser feliz? ¿Qué es el bien? ¿Ética o religión o la misma cosa (ola Nietzsche k ase??)? A partir de esas preguntas, vuelve a los pasos 2 y 3 y demuestra todo lo que sabes.
5. Ni se te ocurra hacer una bibliografía de memoria. Ni sabes hacerlo ni falta que hace, pero si eres capaz de recordar algunos datos sobre los autores y sus fragmentos más importantes, tendréis medio trabajo ganado (República VII, os lo estoy diciendo, apuntadlo…).
6. Ordénalo todo. EN SERIO, ORDÉNALO. Ya nos cuesta organizar ensayos como los que hemos mencionado arriba, hacer lo mismo para un examen puede ser tarea imposible bien por el tiempo o bien por los nervios. Casi con total seguridad, vuestro profesor os habrá explicado la manera en la que el quiere que presentéis vuestra reflexión (INTRODUCCIÓN, EN CONTRA, A FAVOR, CONCLUSIÓN) y lo mejor que podéis hacer es seguir sus instrucciones. Haz un esquema si lo crees necesario, muchas veces ganarás tiempo en vez de perderlo.

tote-metafisica

¿Quizás necesites a uno de estos grandes para sobrellevar la presión?

Y, como siempre, recuerda. Date un margen. Todos podemos equivocarnos pero lo mas importante es aprender de esos errores. Además, tus profesores, por mucho que en ocasiones os parezca lo contrario, están para ayudaros y sobre todo para rescataros de todas esas dudas que os rondan la cabeza. Pedid ayuda. PERO, POR FAVOR, BASTA DE PREGUNTAR LIMITE DE PALABRAS O COMO HACER LA BIBLIOGRAFÍA INFINITAS VECES. Cansinos sois, de verdad…

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