LAS EMOCIONES DE LAS MARIPOSAS

I don’t trust myself at what it comes to happiness
Because I know I will probably blow it up
There is just a few pair of circunstances
that really makes me doubt about that

¿Es necesario que todos sintamos de la misma manera? Parece mentira, seres humanos, libres como creemos, estamos tan condicionados que pueden llegar a decirnos cómo tenemos que amar o cómo debemos padecer. Las emociones son como aves rapaces, intransigentes con su presa y decididas a llevarse la mejor parte de el festín que consiguen en sus vuelos rasos y rápidos. En un pestañeo, cualquiera de las emociones nos recorre, nos atraviesa, nos desnuda y nos deja impasibles hacia lo desconocido y lo tenebroso. O no. Porque la anestesia sentimental también existe, porque la emoción, ave rapaz, es única e incomparable para cada uno de nosotros, hábiles recorredores del destino.

Nos dicen – recomiendan, obligan, aconsejan, critican, opinan, sugieren, imponen, ¿qué más da? – qué, a quién, con quién, dónde, cuándo y por qué tenemos que amar, odiar, reír, sentir, o disfrazar nuestras emocione y nosotros, conscientes de ello, luchamos contra toda dominación que quiera e intente dictar el como debemos ser cada uno portadores de nuestras propias emociones. Sin embargo, somos nosotros lo primeros que vivimos embutidos en una manera predeterminada de sentir, como si el amor fuera uno y uno sólo y no hubiera distintas maneras de expresarlo. La jaula de nuestras emociones es más grande y peligrosa de lo que pensamos. Las emociones han sido, en muchas ocasiones, el concepto paria de nuestra anatomía. Son parte de nuestro cuerpo al igual que los son nuestros ojos o nuestros oídos, pero, en vez de catalizarlos y aprovecharlos, muchos de nosotros preferiríamos olvidarnos de esos sentimientos que secuestran nuestra tranquilidad cada vez que nos despistamos.

Quizás, en muchas ocasiones, por ese pensamiento, ha sido ignorada una parte de la filosofía centrada en las emociones, no en la experiencia o en lo empírico, en ese irrefrenable deseo que tiene el hombre para querer conocer e ir más allá, si no centrada en los sentimientos no productivos, aquellos sentimientos que genera el ser humano como se genera saliva. Una parte imprescindible del ser que puede considerarse pilar único y fundamental del desarrollo de una persona. ¿Qué somos sin emociones?

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