¡Cuidado! Peligro de Escepticismo

Deberíamos preguntarnos acerca de cuánto de lo que creemos saber sabemos de verdad. Cuánto de lo que ante nuestros ojos es aparente o evidente resulta ser muchas veces a algo como una ilusión, algo que de alguna manera no está delante de nosotros. Pero, ¿qué es esto que os estoy preguntando? ¿Qué es esto que os pregunto yo ahora? ¿Sacado de la nada? En realidad, esta duda existencialista (¡ojo! nada de existencialismos, no confundamos términos; si vamos a ser Filosofers, vamos a serlo con propiedad. Estamos hablando de epistemología, de la teoría del conocimiento y, entonces, estaremos reflexionando sobre una duda… ¡sí! ¡Exacto! ¡Epistemológica! Lo sé, no queda tan rimbombante como lo de existencialista, pero es lo que hay…), esta duda epistemológica, ha sido un problema que ha venido dando quebraderos de cabeza a muchos filósofos durante toda la Historia de la Filosofía. Y, es que, ¿cómo podemos estar seguros de que lo que vemos, lo que tenemos fuera de nosotros. lo que creemos que es la realidad, conforma realmente un mundo exterior? A ese problema, durante toda la Historia de la Filosofía, se le ha conocido como escepticismo hacia el mundo exterior y los mayores representantes de esta duda han sido los positivistas empiristas

¿Cuál es el problema el problema? Como dice Aristóteles en el primer libro (libro alfa para los más pro ;)) de su Metafísica, el ser humano quiere conocer, el ser humano está hecho para conocer, para saber más acerca de sí mismo y aquello que le rodea. De la misma manera, Aristóteles diría que el sentido por el cual el ser humano consigue la mayoría de sus conceptos es la vista. San Agustín nos contaría que,  en este punto , el hombre, el ser humano, nunca está contento con lo que tiene y siempre tiene ambición de más. Juntando esta afirmacion con el punto de vista de Aristóteles ypodemos encontrar una conclusión que nos dice que el hombre siempre quiere saber más.

Y aquí llegamos a saber quédiría Descartes a ese afán de nosotros por saber más. Qué diría Descartes a una pregunta acerca de la sabiduría en el mundo exterior… Pues bien, Descartes supo resolver de manera no sencilla pero tampoco extremadamente difícil un problema que obstaculizaba nuestra propia existencia… ¿Cómo podemos asegurarnos de que somos? ¿Cómo podemos asegurar nuestra propia existencia del mundo? Descartes quería un punto fijo, una base sobre la cual construir un conocimiento y esa base teníamos que ser nosotros mismos. Entonces, con su famoso cogito ergo sum, Descartes nos dio una pista para saber cómo podíamos nosotros existir y a partir de ahí dedujo la asistencia de todo lo demás. Sin embargo, muchos han argumentado que la teoría de Descartes nos llevaría al solipsismo absoluto probándonos a nosotros pero nada más.
Los positivistas no estaban de acuerdo con este punto de vista. Descartes no supo satisfacer las dudas de los propios empiristas. Ellos se preguntaban quién nos aseguraría que aquello que creemos conocer existe de verdad más lejos de aquél velo que tapa nuestra mente, quién nos diría que esa realidad es tan real como nosotros mismos…
Parece una pregunta justificada, casi una pregunta legítima… ¿Quién no se preocuparía por algo así? Pero, ¿qué pasaría si pensáramos que la pregunta está mal formulada? ¿Qué pasaría si en vez de contemplar la epistemología como un yo y aquello, un sujeto y objeto donde empezamos como un todo en el que te conoce? No, yo no conozco, sino que se conoce. Yo no conozco algo, se conoce simplemente. Así es como lo plantea la Fenomenologia del conocimiento, como una relación entre un yo y un tú que nunca serán más allá defiendo relación entre sí mismos. Esta sería la tercera vía para un problema que siempre ha sido dualista. ¿Quieres saber más? Entonces,  lo siento, acabas de entrar en la Fenomenología…

 

Y, ¿qué quiere decir esto?

Que hay muchas maneras de ver la realidad, de ver la Historia.

Por eso nosotras queremos darle un vuelco:

CALENDARIO MUJERES FILOSOFERS 2017

Aquellos que escriben el guión de la Historia deciden quienes son sus protagonistas, del mismo modo que deciden qué personajes del pasado son olvidados como meros figurantes. Pero nosotras sabemos que no existe una única Historia, lineal e irrepetible, sino múltiples interpretaciones y lecturas de la misma obra de teatro. Sólo necesitamos conocer otra manera de leer el guión que conforma Nuestras Historias.

Con este calendario queremos sacar a la luz algunas de las mujeres pensadoras, escritoras, artistas y científicas que durante todo este tiempo constituyeron otra manera de leer nuestro pasado en oposición a los cánones establecidos. ¡Este también es nuestro escenario!

2 comentarios sobre “¡Cuidado! Peligro de Escepticismo

    • Ainhoa Rodríguez Muguruza dice:

      ¡Hola!

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