Aristóteles instaló un Botón de Autodestrucción

Cuando me dijeron que, a través de mi universidad, podía estudiar un año en el extranjero, tuve claro que quería cumplir ciertos objetivos al término de ese intercambio universitario. Huelga decir que soy una persona de propósitos incumplidos y de objetivos que se quedaron en el tintero, no porque me dieran miedo o por desidia, sino porque poco a poco se crearon nuevos objetivos, nuevos horizontes que también tenía que explorar. Uno de los objetivos que me propuse cuando pisé mi universidad canadiense por primera vez es que quería reenamorarme de Aristóteles.

Aristóteles era un personaje que me había acompañado durante varios años, casi desde el comienzo de la carrera, en el que descubrí la Ética Aristotélica a partir de “Una Introduccion a la Filosofía de la Moral” de James Rachel.  Como siempre, fui la antagonia personificada y me lancé a leer a Martha Nussbaum y a Elizabeth Anscombe antes de leer y, sobre todo, comprender la “Ética a Nicómaco”, la “Metafísica”, o la “Poética” de Aristóteles. Me sentí erudita, no os voy a engañar. Durante mi segundo curso de universidad, exploré más a fondo los clásicos aristotélicos y, sin embargo, me daba la sensación de que necesitaba algo mucho más intenso sobre tal pensador para saciar esa sed de conocimiento que me perseguía desde hacía tanto tiempo…

Лампы накаливания 100ВТ запрещены к обороту в РФ, так что подберем на SKLADLAMP вам аналоги из энергосберегающих ламп: компактные люминесцентные или светодиодные. Есть и галогенные на замену лампам накаливания! /// Photo Osram by Martin Hirsch on 500px

 

Así, busqué un hogar para mi curiosidad aristotélica no tan tradicional y me matriculé en una clase completamente dedicada a Aristotlle’s Ethics… ¡Pobre ilusa! ¡No sabía donde me metía! La clase me encantó y devoré con premura todas y cada una de las páginas de la “Ética a Nicómaco”, la “Política” y la “Metafísica” de Aristóteles, por supuesto. Por si mi motivación inicial fuera poco, la profesora que impartía cada lunes clases de tres horas también era maravillosa y enseñaba cada clase con una energía a veces imposible de llevar… aunque, claro,  tres horas no dejaban de ser un tiempo lejos de lo prudencial para mantener el orden entre tanto universitario. Tanto me gustó la asignatura, que decidí repetir con esa profesora y matricularme, en el siguiente semestre a su clase de Ancient Greek Philosophy. Y, ¿por qué os cuento todo esto? Pues, porque, esas dos clases molaron mucho… ¡mucho mucho! y porque conocí a Aristóteles como no lo hice nunca.

Mi profesora era una increible interpretadora de Aristóteles que no sólo leía y repetía las máximas de mi adorado pensador, sino que llevaba el pensamiento de Aristóteles más allá y daba una lectura del filósofo que jamás hubiera imaginado. En una de sus clases, una frase muy inquietante se quedó grabada en mi mente y decía que “los seres humanos somos los únicos animales que hacemos cosas en contra de nuestra supervivencia”. Mi profesora daba ejemplos como el de fumar tabaco o el de tomar el sol en exceso como dos prácticas contraproducentes para nuestro propio bienestar pero que, sin embargo, continuamos haciendo como si nada, ¿Acaso los seres humanos no tenemos miedo a morir? ¡Nada más lejos de la realidad! ¡Estamos aterrados!

▲ Mountain World Veiled Chameleon

La manera que tenía mi profesora de interpretar a Aristóteles era la de traducir sus palabras, pero no una simple traducción del griego al inglés… ¡ni mucho menos! ¡No todos somos políglotas y, si tenéis que fiaros de mis dominios del griego para entender una clase… vais listos! Ella traducía las frases de un filósofo de la Antigua Grecia a un lenguaje común verbal y no verbal, a situaciones de nuestra vida cotidiana, tan veraces que era imposible ignorarlas y que, aun así… ¡encajaban a la perfección con directrices expuestas hace más de 2400 años!

La clase continuó sin dar más vueltas a ese concepto y volvimos a prestar atención a algún precioso fragmento de la “Metafísica” de Aristóteles, pero esa frase ya había quedado como habitante de mi mente y prometía no irse en un tiempo. No hace mucho, perdiendo el tiempo en Instagram, saltó en mi feed esta publicación que hablaba de pensamiento body positive, de mens sana in corpore sano, etc. Parecería entonces una página típica de filosofía optimista y de autoayuda que promete arreglarte la vida con quererte a ti mismo. De repente, me sorprendió esta publicación en la que se trataban temas tan conocidos y cercanos a los filósofos como la ansiedad y la depresión. Y, por descontado, me sorprendió aún más el duo de frases que podemos ver en la publicación.

It’s counterintuitive right? You tell yourself you will choose to pursue recovery when you feel ready, which in a way makes sense, but the reality is you will never really feel “ready.” The choice will feel weird and uncomfortable at first. Your mental illness is probably all you’ve known for a long time, and that’s okay. It’s okay to feel uncomfortable. In fact, many times that means you’re doing something that will cause you to grow. And once you choose recovery, you have to keep choosing it over and over and over and over. There will be hard days, yes. But what makes recovery worth it is the days of pure joy. The days where you realize life is worth living and you are a valued human being. So, my challenge for you is to decide if you are ready to begin the journey of recovery – at the end of the day, the choice is yours.

A post shared by Unpolished Journey (@unpolishedjourney) on

“Empezaré mi recuperación cuando esté preparada” – reza al primera fotografía

“Nunca estaremos ‘preparados’ para elegir recuperarnos” – dice tanjantemente la segunda mitad de la publicación

¿Cuánto de cierto tienen esas palabras? Antes he parafraseado a mi profesora contándoos que el ser humano es el único de los animales que se boicotea, que sabotajea su propia supervivencia, que va en contra de su seguridad y de su bienestar y que sería incapaz, por lo tanto, de saber cuándo recuperarse, cuándo empezar a cuidarse… si no es porque el problema ya ha llegado demasiado lejos y nos hemos tropezado. Os dejo la traducción del texto debajo de la foto para que le déis unas vueltas y luego me contéis… ¡el autosaboteaje del ser humano existe y Aristóteles ya lo sabía!

“Es contraintuitivo, ¿verdad? Te dices a tí mismx que empezarás a recuperarte cuando estés preparadx, lo cual tiene sentido, pero la realidad es que nunca llegarás a sentirte ‘preparado’ . La elección puede ser extraña e incómoda al principio. Tu enfermedad mental es todo lo que probablemente has conocido desde hace un tiempo, y eso está bien. Está bien sentirse incómodo. De hecho, muchas veces significa que estás haciendo algo que realmente te hará crecer. Y, una vez hayas elegido recuperarte, tienes que seguir eligiéndolo una y otra, y otra , y otra, y otra vez. Habrá días más dificiles, sí. Pero lo que hace de la recuperación algo que merece la pena son los días de pura felicidad. Los dísa en los que te das cuenta de que la vida merece ser vivida y que eres un valioso ser humano. Por esto, quiero retaros a decidir si estáis o no preparados para seguir el camino de la recuperación – al final del día, la elección es tuya.”

Este artículo ha sido completamente reflexivo, más de lo que me gustaría admitir. Y, con ello, quiero abrir esta comunidad que poco a poco Filosofers ha creado a todos aquiellos que alguna vez han sentido que no estaban en el lugar adecuado y que no encajaban en un mundo que les atraía y les asustaba al mismo tiempo. Mereces la pena, eres un ser humano con una función maravillosa en el mundo. No te sientas solo, estás a salvo. Si en algún momento pensáis que el mundo no merece la pena o se os desmorona poco a poco la vida a vuestro alrededor, tenéis siempre nuestro mail disponible info@filosofers.com

Un comentario sobre “Aristóteles instaló un Botón de Autodestrucción

  1. Javier dice:

    Parece ser que solamente sobrevivirían a una explosión nuclear las cucarachas y las ratas, yo añadiría a los filósofos: viven en la casa y son tan necesarios cómo las ratas y las cucarachas. Siempre sobrevivirán nadie acabará con ellos. Cambian el mundo feo y crean bonitos espectáculos tristes. Son la lágrima del payaso que vende risotadas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies
Recuperar contraseña
Escribe tu email.
El sistema te enviará una nueva contraseña a tu email.